Por primera vez, este 29 de septiembre se celebró el Día nacional del maíz. Del norte al sur de esta nación, organizaciones de campesinos y productores realizaron más de cien actividades y lanzaron un mensaje para exigir al gobierno federal que se proteja este grano básico de la contaminación con las semillas transgénicas que empresas transnacionales quieren sembrar en nuestro territorio.
En la Ciudad de México los festejos se concentraron en el Zócalo, donde desde las 5 de la mañana más de 30 integrantes de la campaña nacional Sin Maíz no hay país y de la campaña Mesoamericana Vamos al Grano trabajaron en la instalación de una carpa donde hubo un amplio programa de actividades culturales. En un extremo de la carpa se instalaron mesas de distribución de folletos, videos y materiales de las organizaciones participantes en las campañas Sin Maíz no hay país y Vamos al Grano.
A las 8 horas llegaron los tamales que se repartirían más tarde: todos estábamos ansiosos de probarlos. Tres horas después, necesitábamos gente para formar un mensaje humano en frente del Palacio Nacional; se invitó a la gente ya congregada a participar con los organizadores y muhcos de ellos se unieron al grupo de gente.
En un minuto teníamos 44 ciudadanos unidos a la demanda de “maíz y libertad”. Alrededor de 20 personas portaron las letras de la frase, el resto usaron camiseta blanca con el logo del Día Nacional del Maíz y llevaron un ramito de flores amarillas en la mano. Al terminar, todos disfrutaron del festín: 300 tamales calientes de chile verde con puerco, rojos, de rajas y de dulce, que también fueron compartidos con la gente que se acercaba a pedir información.
A las 12 del día ya estaba listo Everardo Lara, quien encabezó el Ritual por los cuatro rumbos del maíz. El sonido del caracol le dió el toque místico a esta ceremonia, entre arreglos de milpa y diversas variedades de maíz que trajeron de Zacatecas, Morelos y el Estado de México. Ahí mismo se hizo una ofrenda al maíz, que estuvo a cargo de Doña Amalia Salas Cazales, productora de maíz de Xochimilco, quien dijo que uno de los días más tristes de su vida fue cuando Carlos Salinas de Gortari “autorizó la firma del tratado, ese, de coemrcio, que vendió nuestro maíz”.
A lo largo del día la carpa tuvo visitas de niños que participaron en un taller e hicieron un tenderero de dibujos alusivos al maíz; fueron más de 50 dibujos en tamaño carta de pequeños que expresaron su amor a este grano.
En la carpa hubo un espacio dedicado a dos exposiciones: “El maíz es la raíz” del fotógrafo estadounidense David Lauer y “Tres años en lucha. Memoria fotográfica de la Campaña Sin maíz no hay país”, de varios autores.
Cerca de las dos de la tarde se presentó el sketch tragicómico La fiesta del maíz con Perico "El Payaso Loco y más tarde, el Frente Acción Escénica, colectivo Francesca Guillén, partició con performance. También hubo un espacio para palomazos con canciones urbanas al que se sumaron personas del público en general.
A las 4 de la tarde era cada vez mayor el número de personas que se acercaban a la carpa del Día Nacional del Maíz, de pronto, por un extremo de la carpa apareció Rubén Albarrán, vocalista de Café Tacuba, quien estuvo un par de horas y deleitó a los asistentes cantando Son Huasteco con Brujos de Huejutla. Los asistentes a la carpa estaban complacidos.
Eran las seis de la tarde y ya había más de 600 personas congregadas, expectantes por loo que ocurriría una hora después: el Grito de Independencia Alimentaria. Para amenizar esos minutos previos subieron las integrantes del grupo Caña Dulce - Caña Brava, que cantaron Son Jarocho alternando con Decimeros de Tlacotalpan.
El cielo soleado que imperó durante la mayor parte de la tarde dio paso a los nubarrones de tormenta cerca de las 7:40 de la noche. ¡Ya eramos cerca de mil personas! Era el momento esperado: todos los integrantes de las organizaciones que forman parte de la campaña Sin Maíz no hay país y de la campaña mesoamericana Vamos al Grano, subieron al templete y formaron una valla para ser testigos del momento en que Doña Amalia Salas Cazales, productora de maíz de Xochimilco, agitó con fuerza una campana de bronce y declaro la Independencia Alimentaria para el pueblo mexicano. La intensa lluvia no apartaba a nadie de la carpa en esos momentos. Todos los asistentes con matracas y silbatos en mano corearon vivas al maíz y secundaron el llamado a proteger nuestra alimentación con productos hechos en México.
Después del grito y con la carpa repleta de gente se hizo nuevamente el Ritual por los cuatro rumbos del maíz, que fue seguido con mucho respeto por todos los que estaban presentes a esa hora. Afuera, caía una fuerte lluvia, pero eso no nos detuvo.
La fiesta por el maíz finalizó con la presencia de Fandango Cucalambé, que tocó Son Jarocho y una batucada con integrantes del grupo Los de Abajo. A las 9:30 de la noche finalizaron las actividades, sin embargo, la lucha de las organizaciones por preservar el maíz tradicional mexicano y por la defensa de la soberanía alimentaria del país, continúa.